APRENDER A MIRAR
- fabroparatijoven
- Dec 28, 2025
- 4 min read
Una nueva mirada es lo que nos recuerda la navidad cada año, ¿en dónde está el foco de lo que anhelamos, festejamos? En aquello que vemos como visión, sueños e ideales. Y no creo que el análisis de la sociedad actual sea muy esperanzador.
Lo que dicen los expertos es que la sensación que muchas personas viven hoy es vivir rápido, pero sentirse vacíos, no sabemos a dónde vamos, estar conectados, pero sentirnos solos, no soportamos la relación, sentimos que hay mucha toxicidad, poca autenticidad; y lo que es peor es que tenemos acceso a todo, pero hemos perdido lo esencial. Y como decía el famoso dicho del principito: “lo esencial es invisible a los ojos”. Vivimos en la superficialidad no miramos en profundidad; no solo somos “una sociedad del descarte”, sino de la virtualidad, las relaciones son en redes, on line, en zoom, por ello no hay vínculo, hay apatía, no hay conexión con la realidad ni con los otros. Eso hace que una de las características de la sociedad actual sea la indiferencia ante lo que pasa en los que están más cerca de nosotros.
En estos tiempos de mucho brillo y pocas luces conviene preguntarnos ¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO COMO SOCIEDAD? Un autor contemporáneo, Bing Chul Han, nos dice que vivimos en la sociedad del cansancio. Nosotros mismos nos hemos impuestos unas autoexigencias, bajar de peso, ir temprano al gimnasio, comprar lo último en tecnología, para vivir endeudados y estresados. Es nuestra alma la que se siente cansanda, creemos que solo debemos producir, rendir, sacar más títulos, entre otros. El hacer una pausa, respirar profundo, dedicar un tiempo al ocio para disfrutar de la naturaleza mirarla en profundidad como fuente de vida, no solo como belleza natural, es lo que llevó a un Francisco de Asís en llamarla “hermano sol”, “hermana luna”. Para el hombre y mujer de la sociedad de hoy es imposible no ha sido educado en la contemplación sino en la mirada superficial, rápida, la cultura del zapping.
Y no digamos de otra característica de nuestra sociedad la DESAPARICIÓN DEL SILENCIO, del silencio interior. Cualquier instante de espera lo llenamos con una pantalla, con audífonos, cuando no con autos y unos parlantes terriblemente altos. A ello se suman mensajes, notificaciones. No hemos comprendido que sin silencio no hay pensamiento en general, peor pensamiento profundo. El silencio es donde surgen las ideas y en donde podemos ordenar lo que sentimos. Sin silencio solo reaccionamos, no reflexionamos.
Hoy, nos dicen, que vivimos en una INFOCRACIA, la abundancia de información, que no nos hace más sabios, hay tanto ruido que dejamos de distinguir lo importante para quedarnos con lo urgente. Recibimos cientos de datos, titulares, información, pero nada se asienta, ni nos ayuda a esforzarnos por ver lo profundo. Por eso no sabemos discernir que es esforzarse para ver lo profundo, la mejor respuesta a lo que necesitamos para crecer y vivir en armonía con la naturaleza, con la vida, con los demás y por qué no con lo trascendente. Para los docentes que viven apurados en cumplir POA (planes operativos anuales) pensado desde el escritorio o de un currículo escrito por otros y no consensuados con sus estudiantes, peor con la comunidad educativa, viven apurados en cumplir contenidos, en llenar la cabeza de sus estudiantes de información y pocos preocupados por hacerlos pensar en profundidad.
Estas tres ideas de la sociedad actual se entrelazan, autoexigencia, ruido constante, y exceso de información. El resultado es una vida llena de estímulos, pero pobre en sentido. Una vida rápida por fuera, pero vacía por dentro. Es por ello que lo que más necesitamos hoy es hacer una pausa ante el activismo que vivimos, el silencio para escuchar la voz profunda de nuestro corazón o conciencia, “el corazón, tiene razones que la razón no entiende”; los latidos más valiosos de nuestro espíritu, y en especial la capacidad de detenernos para procesar desde dentro qué es lo que debemos aportar y sintetizar en nuestra sociedad, y habitar nuestra propia vida con más conciencia
Y si algo tienen los tiempos litúrgicos, en especial los fuertes como el de adviento, navidad, epifanía, fin de año, año nuevo es ayudarnos a buscar en medio de las celebraciones el sentido de lo que anhelamos y hacemos. Vale la pena creer, porque me da otra perspectiva, me invita a ver la vida desde la realidad de lo pequeño, de lo marginal, de los pastores, de la gente sencilla que brillan sus ojos no ante un juguete, chocolate, regalos o pan de pascua, sino ante la estrella que nos invita a mirar más allá, como dice la canción: “más allá del rencor, de las lágrimas, y el dolor brilla la luz del amor dentro de cada corazón. Ilusión Navidad. Pon tus sueños a volar, siembra paz, brinda amor. Que el mundo entero pide más”.
Si logro mirar dentro de mí mismo y no quedarme en la superficie, en el atontamiento de la tecnología, del poder, el dinero, de títulos o regalos encontraré un sentido profundo a mi vida que me invita a nacer de nuevo, navidad, como a recomenzar de nuevo, año nuevo, porque la vida ante todo es un misterio que me invita a admirarme de lo que puedo si logro reinventarme, fijar mi mirada como los pastores del campo de Galilea que la luz brilla en la oscuridad y que el resplandor de la ternura, de la bondad y la belleza se hace posible por esa tierna familia de Nazaret cuando supieron escuchar su voz interior en sus sueños y ver más allá de la dura realidad la belleza del amor, de la familia y de la misión del Niño en el mundo. FELIZ NAVIDAD – FELIZ AÑO.
POR:
P. Fabricio Alaña E, SJ
¿QUÉ CARACTERÍSTICA VEO EN LA SOCIEDAD ACTUAL?
Autoexigencia, ruido, infocracia.
¿QUÉ NECESITAMOS PARA VIVIR EN PROFUNIDAD?
Aprender a mirar más allá, más adentro, en profundidad.
¿QUÉ ME AYUDA MIRAR EN PROFUNIDAD?
La pausa, el silencio y el discernimiento (esforzarme por ver).





Comments