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EL CRISTO REY Y SU HISTORIA

Writer: fabroparatijoven
fabroparatijoven
Aug 16
4 min read

Entender la historia como una serie de acontecimientos del pasado es no entender la vida y su dinamismo. La historia no es una acumulación de eventos o hechos puntuales. La historia es un acontecimiento, algo que comienza y su proceso genera dinamismo, luchas, esperanzas y no meras actividades.

Acontecer es realizar el ser de las cosas. Un evento es hacer cosas. Las cuestiones del ser son un proceso que nos enseña el tiempo en su triple dimensión: pasado, presente y el futuro. Su legado y el futuro se juega en el presente, lo que muestra que el ser de una institución está vivo. No es el hacer cosas o eventos, sino desarrollar el ser. Lo que es su misión.

¿CUÁL ES LA MISIÓN DEL CRISTO REY? Una comunidad educativa que este 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen esperanza de la condición humana de plenitud, cumple 96 años de historia. Debe tenerlo claro no en papeles, propagandas digitales de marketing educativo o propaganda de cartelera como hacen las empresas para vender sus productos, sino en la huella de todos sus miembros los que hoy hacen el Cristo Rey.

¿Lo tienen claro? ¿en especial todos los nuevos que no han experimentado su historia ni practicado la espiritualidad ignaciana en el día a día en la lucha contra los demonios de hoy que son la pereza del pensar, la ignorancia de los pilares de un colegio jesuita, y la centralidad de lo pastoral y pedagógico como una unidad indisociable en una oferta que no negocia su razón de ser: formar hombres y mujeres para los demás y con los demás? Y no el mero llenarle la cabeza de conceptos, las manos de tecnología, la lengua de idiomas, eso que es necesario para encontrar un trabajo no es lo esencial en un colegio jesuita o no debe serlo.


En vez de compartir ideas y propuestas de las cuales está llena la oferta ignaciana de un centro educativo, quiero compartir tres anécdotas que representan en imágenes más que en palabras el sentido de una educación ignaciana.

Ser agradecido por la educación recibida. Es la primera experiencia que ya llevo cinco años bendiciéndola en la inauguración de la NOVENA edición del Campeonato José Ignacio Mendoza sj, que organizan los antiguos alumnos. “Nace de la idea de rendir homenaje a un gran mentor y jesuita, como lo fue el padre Mendoza sj, con el único afán de confraternizar entre ex compañeros de promociones contemporáneas para compartir ideas, socializar y hacer deporte a través de la práctica del futbol” (Palabras del Ing. Manuel Celleri). Ese día casi lloro delante de más de 300 personas por la alegría, por el cariño que ellos se tenían, rezaron por sus compañeros difuntos, hicieron presentes a los que vivían lejos, en otros países, gracias a la tecnología y compartieron con sus esposas e hijos. Fue un día de “Familia Cristo Rey”.

Otra señal de lo que es una educación jesuita. EL CELEBRAR SUS 30 AÑOS DE GRADUADOS cantando a viva voz el himno al colegio, invitando a sus antiguos docentes a que tomen lista a los presentes y pidiendo la bendición de un jesuita como yo, aunque cojo y gordo estuvimos presentes para compartir con los antiguos alumnos de la promoción del 95-96. Años difíciles, pero que ellos hoy lo viven con gratitud. La mayoría profesionales comprometidos con su ciudad y provincia, agradecidos no por haber logrado graduarse sino de crear una comunidad de amigos y amigas, que se apoyan en todo momento y que buscan marcar la diferencia en la sociedad. Un cristoregino no puede ser uno del montón, deja su huella, en lo que hace, en lo que dice. No es perfecto, se cae, pero se levanta no pierde el horizonte del “ser más para servir mejor”. Como decía el padre Mendoza: la vida adulta no es más que los sueños juveniles hecho realidad.

No pude dejar de pedirles que contemplemos el pasado viendo los desafíos del presente. Sean agradecidos por los tiempos que ustedes vivían, y déjenme decirles que pasábamos más tiempo jugando en los recreos que haciendo tareas. No eran esclavos de la tecnología se daban tiempo para la amistad verdadera, para las excursiones, las playas, los parques. Hoy los chicos prefieren las pantallas a los rostros. Y sobre todo no sufrían la brutal violencia social que vivimos en la sociedad digital y de la seudo democracia. Recemos por sus hijos e hijas y los jóvenes de hoy que la tienen más difíciles que ustedes, pero es allí donde más necesidad hay de acompañar a la juventud de no perder el horizonte de la esperanza de un mundo mejor y no quedarnos en éxitos y recuerdos del pasado que pueden decir que los centros jesuitas forman excelentes profesionales para sociedades fracasadas. Esa no es la excelencia de una educación ignaciana.

La tercera experiencia es la de atender, desde que estoy en la PUCE dando clases a exalumnos, a sus padres o madres para compartir sus anhelos y esperanzas, sus tristezas y alegrías. Eso en el colegio llamamos “acompañamiento”. Saber acompañar el crecimiento de una persona es escucharla, es orar con ellos, es celebrar sus difuntos como los quince años de sus hijas, misas en sus casas entre otras actividades espirituales que nos marcan que el ser persona significa no dejar de conectarte con Dios, celebrar la vida y seguir haciendo historia.

Cristo Rey, Oh Colegio querido, que nos brindas saber y virtud, ¡Gloria y paz para siempre! Te canta con orgullo feliz juventud.

 

A tus sombras inúndese el alma en fervor de vibrante emoción y con fe en el futuro juramos ostentar el laurel del honor, y la frente luciendo en lo alto, al ondear tu gallardo perdón, responder con amor e hidalguía a la vida, a la Patria y a Dios.

 

 

POR

P. Fabricio Alaña E, SJ

 

PARA PENSAR


¿CÓMO ENTENDER LA HISTORIA?

Como el saber generar procesos de ser personas y construir comunidad.

¿CÓMO CELEBRAR LA HISTORIA DE TU COLEGIO

Siendo agradecidos y construyendo sueños y nuevas realidades.

¿QUÉ SIGNIFICA EL ACONTECER DE TU HISTORIA?

Desarrollar el ser de lo que somos y queremos.

 
 
 

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