Jesús inspira una nueva sociedad
- fabroparatijoven
- Jun 7
- 4 min read
Vivimos tiempos en los que muchos jóvenes sienten incertidumbre frente al futuro. Las noticias hablan de violencia, división, corrupción, intolerancia y desigualdad. Ante esta realidad surge una pregunta fundamental: ¿es posible construir una sociedad diferente? El Evangelio responde que sí, y nos muestra el camino a través de la vida de Jesús.
Los capítulos 7, 36-50 (Jesús invitado a comer a casa de un fariseo se deja tocar por una mujer pecadora). En Lucas 9, 10-15 da de comer a más de cinco mil personas y en el capítulo14, 15-24 nos narra el Banquete de bodas donde algunos pudientes rechazan la invitación y muchos pobres la aceptan; Lucas nos presenta a un Jesús profundamente humano, cercano y transformador.
Es entender la EUCARISTIA, lo que este domingo de CORPUS CHRISTI muchos celebramos con bombas y platillos, solemnidad e incienso, nos revelan que las acciones de Jesús invitan a actuar lejos de ritualismos y exigencias morales. Las acciones de Jesús revelan lo que su corazón quiere como expresión de su voluntad y amor. Jesús, no es un maestro encerrado en un templo ni un líder distante. Es alguien que comparte la mesa, escucha, acoge y se conmueve ante el sufrimiento de las personas.
En Lucas 7, Jesús acepta la invitación a comer en casa de un fariseo. Allí una mujer considerada pecadora se acerca, llora, toca sus pies y recibe perdón. Mientras otros juzgan, Jesús ve a la persona detrás de sus errores. Nos enseña que una nueva sociedad no se construye excluyendo, sino ofreciendo oportunidades para comenzar de nuevo. Los jóvenes de hoy están llamados a mirar a los demás con menos prejuicios y más comprensión. Liberarse de prejuicios abrir un corazón libre de codicias, solidario con el que sufre.
En Lucas 9 encontramos la multiplicación de los panes. Ante una multitud hambrienta, los discípulos solo ven escasez. Jesús, en cambio, ve una posibilidad. Toma lo poco que tienen y lo comparte. El milagro, mejor la señal de su misericordia, nos recuerda que cuando cada persona aporta algo de sí misma, la solidaridad multiplica la esperanza. En una cultura que muchas veces promueve el individualismo, Jesús invita a compartir talentos, tiempo, conocimientos y recursos para que nadie quede atrás. Como decía el Papa Francisco, se trata de ENCONTRARSE CON LA GENTE NO DE DESCARTAR A NADIE eso es la Eucaristía, eso es el papel de la religión en el mundo.
También en estos relatos aparece un Jesús lleno de compasión. Se acerca a quienes sufren, escucha sus necesidades y devuelve dignidad a quienes han sido olvidados. Su mirada no se queda en los problemas; descubre el valor de cada persona. Esta actitud es una inspiración para los jóvenes que desean transformar su entorno mediante el servicio, el voluntariado, el estudio responsable y el compromiso con el bien común.
En Lucas 14, Jesús participa nuevamente de una comida y enseña que los lugares de honor no son lo más importante. Invita a abrir espacio para los pobres, los excluidos y quienes normalmente no son tomados en cuenta. Es una lección actual para una sociedad que muchas veces mide el valor de las personas por lo que tienen y no por lo que son.
¿Qué inspira entonces Jesús a los jóvenes de hoy? Inspirar una nueva sociedad significa construir relaciones basadas en la inclusión, la compasión, el perdón y la solidaridad. Significa creer que cada persona tiene una dignidad que merece ser respetada. Significa entender que el amor no es una idea romántica, sino una fuerza capaz de cambiar familias, escuelas, barrios y comunidades. Como nos invita el Papa actual, LEON XIV la paz si no es “desarmante” no producirá paz. Si no se quita la hipocresía de buscar solo nuestros intereses o los del grupo, si no se busca la igualdad de oportunidades no habrá paz ni nueva sociedad.
Nuestro mundo necesita jóvenes que no tengan miedo de tender puentes donde otros levantan muros; que compartan en lugar de acumular; que escuchen en lugar de juzgar; que sirvan en lugar de buscar únicamente el beneficio personal.
Jesús sigue invitándonos a la mesa de la fraternidad. Allí nadie sobra y todos tienen un lugar. Desde esa experiencia nace el sueño de una nueva sociedad: más humana, más justa y más solidaria.
Porque cuando el amor se comparte, la esperanza se multiplica y el mundo comienza a cambiar. La gran tares del creyente del Corpus Christi no es adorar a Dios en una procesión, sino comprometerse con la creación de Dios y con la humanidad de Jesús en hacernos eucaristía, seres agradecidos, comprometidos por un mundo donde el amor y la paz sean una realidad, eso es comulgar, unirme a su proyecto.
POR:
P. Fabricio Alaña E, SJ
PARA PENSAR:
¿QUÉ SE CELEBRA EN CORPUES CHRISTI?
El sentido de amar a Dios en su cuerpo total, la humanidad.
¿QUÉ ES LA EUCARISTIA?
Agradecer, alabar y amar a Dios en donde él dijo que está en lo humano.
SI COMULGAMOS ¿A DÓNDE NOS LLEVA LA EUCARISTIA?
A reunir en torno de la mesa a todos, todos, todos.





Comments