JÓVENES: EL AHORA DE DIOS
“Llegué a intuir que había dos maneras de instalarse en el mundo: frente a la pantalla doméstica, sin aguardar ya nada de la vida, o frente al infinito, a la espera de un prodigio”. Cada vez que escribo algo para los jóvenes anhelo que ellOs aspiren a algo grande y que sus búsquedas y anhelos tengan sentido en sus vidas, en lo que hacen, en lo que estudian, en lo que contemplan.
Contemplar hoy no es nada fácil, la dura realidad nos señala miseria, desgracias, corrupción, contaminación, angustia por el futuro. ¿Para qué estudiar? ¿existe un proyecto de vida con sentido? O ¿es preferible encerrarnos en la levedad del ser y la finitud del ego?
Hoy y en otros artículos, quiero compartir un bello documento, del Papa Francisco, (2019) CHRISTUS VIVIT, Exhortación Apostólica Postsinodal. Ed. San Pablo. Unas líneas fuerzas, para que parroquias, colegios católicos y ojalá universidades puedan confrontar con la realidad juvenil que atienden y forman. Cosa que ha brillado por su ausencia el trabajo de estos documentos. Desde lo que yo puedo ver en nuestra ciudad y provincia.
La primera idea fuerza es que los jóvenes no son ningún futuro, son el presente de la Iglesia y sociedad. Lo están enriqueciendo con su aporte. Un joven ya no es un niño, está en un momento de la vida en que empieza a tomar responsabilidades participando con los adultos en el desarrollo de la sociedad, la Iglesia, la familia.
Debemos tener claro, como segundo, que existe una pluralidad de mundo juveniles. La franja de edad no representa un conjunto homogéneo; está compuesta por grupos, que viven situaciones particulares.
Tercero, mucho más claro es que los jóvenes viven en un mundo en crisis: violencia, secuestros, crimen organizado, explotación sexual, etc. A otros jóvenes a causa de su fe les cuesta encontrar un lugar en sus sociedades. Muchos son ideologizados, utilizados para destruir a otros. Y hay muchos que padecen formas de marginación y exclusión por razones económicas, étnicas o religiosas.
No seamos una Iglesia que no llora frente a los dramas de sus hijos jóvenes. Nunca nos acostumbremos, quien no sabe llorar no es madre -yo diría humano- Nosotros queremos llorar para que la sociedad sea más madre, para que en vez de matar aprenda a parir, para que sea promesa de vida.
No dejemos de reflexionar sobre la cultura que se nos está proponiendo, como cuarto. Un modelo asociado a la imagen de lo joven. Se siente bello, quien aparenta juventud, quien realiza tratamiento para hacer desaparecer las huellas del tiempo. Los cuerpos jóvenes son constantemente utilizados en la publicidad. Y -déjenme decirle en el marketing educativo de muchas universidades que invitan como oferta académica a que vean los rostros y los cuerpos de sus estudiantes. Y no los productos de sus conocimientos e investigaciones-. Y muchos adultos quieren robar la juventud, pero no respetan, ni cuidan ni aman a los jóvenes.
Quinto: Deseos, heridas y búsquedas son las características del alma joven, no solo de la vida juvenil. El joven descubre que el cuerpo y la sexualidad tienen una importancia esencial para su vida y en el camino de crecimiento de su identidad. El mundo que enfatiza excesivamente la sexualidad hace difícil mantener una relación buena con el propio cuerpo y vivir serenamente relaciones afectivas.
Los avances de las ciencias y tecnologías biomédicas inciden sobre la percepción del cuerpo, induciendo a la idea que se puede modificar sin límite. La capacidad de intervenir sobre el ADN, la posibilidad de insertar elementos artificiales en el organismo (cyborg) y el desarrollo de las neurociencias constituyen un gran recurso, pero al mismo tiempo plantean interrogantes antropológicos y éticos.
La vida nueva y desbordante de los jóvenes, que empuja y busca autoafirmar la propia personalidad, se enfrentan hoy a un desafío nuevo: interactuar con un mundo real y virtual en el que se adentran solos como en un continente global desconocido. Ante esto ¿hay salida? Ese es el siguiente punto del Papa Francisco que hablaremos después.
POR
P. Fabricio Alaña E, SJ
PARA PENSAR
¿QUÉ ES EL JOVEN?
Es el presente de Dios en su caminar histórico y sicocorporal.
¿ANTE QUE SE ENFRENTA EL JOVEN DE HOY?
A un mundo en crisis por todos lados.
¿CUÁL ES EL MAYOR PELIGRO QUE DEBEN ENFRENTAR?
El no ser educados ni acompañadas en esta realidad por priorizar ideas y conceptos.





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