Los jóvenes ecuatorianos y las pruebas PISA
No son solo números, son nuestros sueños
Los resultados de las pruebas PISA vuelven a poner sobre la mesa una realidad que nos duele: nuestros jóvenes ecuatorianos no están alcanzando todos los niveles de aprendizaje que necesitan para construir un mejor futuro. No se trata solamente de una evaluación internacional; es una llamada de atención que debe interpelarnos a todos: familias, docentes, autoridades, sociedad y, sobre todo, a nosotros mismos, los jóvenes.
El informe de PISA 2025, elaborado por la OCDE, muestra que Ecuador enfrenta importantes desafíos en lectura, matemáticas y ciencias. Detrás de esos resultados no hay únicamente cifras: hay rostros, historias, talentos y oportunidades que podemos estar perdiendo.
Tenemos jóvenes inteligentes, creativos y capaces. Muchos poseen grandes sueños, pero no siempre encuentran las herramientas necesarias para desarrollar todo su potencial. Por eso la pregunta no puede ser simplemente: ¿cómo mejorar una puntuación? La pregunta más importante es: ¿qué educación necesitan nuestros jóvenes para comprender el mundo, resolver problemas, pensar críticamente y construir un país mejor?
No es solo un problema educativo, es un problema de país
La educación no es un gasto: es una de las mejores inversiones de una sociedad. Cuando un joven aprende, no solo mejora su vida; también mejora las posibilidades de su familia y de su comunidad.
Si nuestros estudiantes no comprenden lo que leen, no pueden razonar con autonomía, resolver problemas o utilizar críticamente la tecnología, ¿cómo podrán participar plenamente en la vida democrática, en el mundo del trabajo y en la construcción de un Ecuador más justo?
El desafío de PISA no es buscar culpables entre los estudiantes. Es reconocer que nuestro sistema educativo todavía tiene grandes deudas: desigualdades, dificultades de aprendizaje, falta de recursos en determinados contextos, formación y acompañamiento docente, y una educación que muchas veces necesita conectar más con la vida real.
Es momento de actuar
No podemos resignarnos ni convertir PISA en una etiqueta para nuestros jóvenes. Necesitamos una educación que desarrolle conocimientos, pero también valores, pensamiento crítico, creatividad, capacidad de diálogo y habilidades para la vida.
Una educación que inspire, motive y devuelva a nuestros estudiantes el gusto por aprender.
Como sociedad, debemos exigir y apoyar mejores políticas públicas, pero también asumir nuestra responsabilidad. Los padres necesitan acompañar más; los docentes necesitan condiciones y reconocimiento; las autoridades deben tomar decisiones pensando en el largo plazo; y los jóvenes necesitan comprometerse con su propio aprendizaje.
“Invertir en educación es creer en nuestros jóvenes; es creer en el Ecuador.”
Cinco claves para un mejor futuro
1. Más lectura, más pensamiento.Leer nos abre la mente, nos da criterio y nos ayuda a comprender.
2. Una educación que conecte con la vida.Aprender debe ayudarnos a resolver problemas reales, no solo a memorizar.
3. Más apoyo a los docentes.Los profesores son protagonistas de cualquier transformación educativa.
4. Uso responsable de la tecnología.La tecnología debe servir para aprender, crear y construir, no solo para entretenernos.
5. Creer en nuestros jóvenes.Nuestros jóvenes tienen talento, fuerza y esperanza. Necesitan oportunidades, no etiquetas.
La educación también es una forma de amar al país.
Fabricio – Docente de Ética
POR:
P. Fabricio Alaña E, SJ
PARA PENSAR:
¿POR QUÉ SEGUIMOS SALIENDO MAL EN LAS PRUEBAS PISA?
Desde el no se cree y por eso no se invierte hasta, el problema son los otros y no yo.
¿QUÉ REVELAN ESTOS RESULTADOS?
Más que inequidad social, es pésimas políticas públicas y mal acompañamiento educativo.
¿QUÉ FUTURO NOS ESPERA?
REINVENTARNOS E INVOLUCRARNOS AL sálvese quien pueda.





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