¿PODREMOS VIVIR LIGEROS DE EQUIAJE?Lc 13, 22-30: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha»
- fabroparatijoven
- Sep 28, 2025
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EL Estilo de vida que uno elige dar forma a lo que piensa, siente y hace tiene muchos rostros, pero al final la imagen que se revela concreta una forma de cómo nos relacionamos, qué valoramos en la vida, cuán capaz somos de andar con mochilas por la vida o con varias maletas. ¡Qué bella expresión la de muchos jóvenes que antes de seguir a la universidad, prefieren hacer un mochilazo por varios países de Latinoamérica! Y eso sirve para madurar una decisión, conocer otras culturas y pueblos, comparar y contrastar con tus sueños y proyectos dónde y cómo deseas vivir.
En el evangelio de Lucas, se dice lo mismo, desde otra perspectiva, lo que a uno le hace crecer en la vida es saber abrir la puerta correcta por el rumbo que deseo seguir. Y aquí la metáfora se amplia, pero relata bien lo que hoy se vive y anhelan muchas personas según los modelos de vida que se van configurando. La puerta ancha lleva a la perdición, la puerta estrecha a la salvación. Vemos que nos quiere decir, pero tengamos siempre claro que en nuestra sociedad muchos anhelamos confort, bienestar, abundancia. Y nadie quiere o nos gusta la estrechez, la carencia o incomodidades. La vía correcta de dar forma a un estilo de vida cristiano es de una “austeridad compartida”, me ajusto porque hay otros peores que yo, y al final, cuando sé convivir compartiendo, se vivir creciendo en humanidad un corazón sano, una persona libre. Profundicemos siguiendo a un autor moderno sobre esto de vivir ligero de equipaje a qué nos puede llevar.
“En los diálogos que Platón dedica a la República, Sócrates, su protagonista, analiza el proceso de formación de un Estado partiendo de su origen, es decir, de la impotencia de cada individuo para atender por sí mismo todas sus necesidades.
Sócrates –en realidad, Platón– considera que las necesidades básicas del hombre son el alimento, la habitación y el vestido, y partiendo de esta premisa, afirma que en principio bastarían tres hombres para formar un Estado: un agricultor, un constructor y un sastre. Cuando avanza más en su reflexión, advierte también otras necesidades, pero el fondo del razonamiento sigue invariable.
Llegado a este punto, contempla la vida apacible y feliz que llevan sus habitantes, y concluye: «De esta manera, llenos de gozo y salud, llegarán a una avanzada vejez, y dejarán a sus hijos herederos de una vida semejante».
Su contertulio, Glaucón, muestra su desacuerdo con la vida austera que propone Sócrates, a lo que éste contesta: «Muy bien, ya te entiendo. No es solamente el origen de un Estado lo que buscamos, sino el de un Estado que rebose placeres. Quizás no obremos mal planteándolo, porque de esta forma podremos saber por dónde se ha introducido la injusticia en la sociedad. Sea como sea, el verdadero Estado, el Estado sano, es el que acabamos de describir. Si ahora quieres que echemos una mirada al Estado enfermo y lleno de pústulas, nada hay que nos lo impida» ...
En definitiva, el diálogo continúa mostrando que la abundancia provoca avaricia, y que la avaricia acarrea guerras, corrompe a los ciudadanos, complica sobremanera la estructura del Estado y es la primera causa de opresión e injusticia…
Si aplicamos este diálogo a nuestros días, resulta que para garantizar hoy una existencia digna bastaría atender el alimento, el vestido, la vivienda, la educación y la salud, y siguiendo un razonamiento similar al de Platón, llegaríamos a definir una sociedad austera cuyos ciudadanos se habrían sacudido el yugo del consumo, basarían su existencia en unos valores que les liberan (y no en unos afanes que les someten), no tendrían el corazón endurecido por la avaricia y serían más libres y por tanto más humanos.
Y esto puede parecer una utopía, pero quizá sea la única vía para librarnos del desastre al que estamos abocando a este mundo. No es casual que la práctica totalidad de los tratados de sabiduría de la historia propugnen el mismo principio: «Huid del estado que rebosa placeres», «Viajad por la vida ligeros de equipaje», «No acumuléis tesoros en la Tierra», «Entrad por la puerta estrecha»…
Hoy, ante la evidencia irreversible del cambio climático, este principio cobra especial relevancia, y así lo refleja Jon Sobrino, sacerdote jesuita, en una de las frases más lúcidas de nuestro tiempo y que no nos cansaremos de repetir: «Debemos caminar hacia la civilización de la austeridad compartida»”. (Tomado de Feadulta.com).
POR:
P. Fabricio Alaña E, SJ
PARA PENSAR:
¿CÓMO ORGANIZO UN ESTILO DE VIDA?
Saber sentir lo que necesito y saber vivir con lo que me es suficiente me hace compartir y vivir bien.
¿QUÉ ESTILO DE VIDA PRIMA EN NUESTRA SOCIEDAD?
El de la avaricia, codicia y a veces el de la indiferencia al sufrimiento de otros.
¿QUÉ NOS HACE UNA SOCIEDAD SANA?
Elegir abrir la puerta estrecha. Vivir ligero de equipaje.





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