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¿Quién ganará la campaña: el odio o la esperanza?

  • Writer: fabroparatijoven
    fabroparatijoven
  • Jul 19
  • 3 min read

Ya comenzaron…Aunque oficialmente faltan algunas semanas para la campaña electoral, las redes sociales ya parecen un campo de batalla. Insultos, descalificaciones, memes ofensivos, noticias falsas y acusaciones vuelan de un lado a otro. Algunos candidatos parecen creer que mientras más griten, más convencerán; mientras más destruyan al rival, más creerán en ellos. Pero vale la pena preguntarnos: ¿esa es la política que queremos para nuestra ciudad, para Manabí y para el Ecuador?

Los jóvenes tienen hoy una enorme responsabilidad. No solo porque muchos votarán por primera vez, sino porque también son quienes más consumen y comparten información. Cada "me gusta", cada comentario y cada publicación ayudan a construir una cultura... o a destruirla. No podemos acostumbrarnos a que la política sea sinónimo de pelea. La política nació para servir, no para insultar.

El Papa Francisco lo recordó con fuerza en Fratelli Tutti: "La mejor política está al servicio del bien común." Es una política capaz de escuchar, dialogar, tender puentes y buscar soluciones para todos, especialmente para quienes más sufren.

Cuando un candidato dedica más tiempo a desprestigiar que a proponer, nos está diciendo mucho sobre su manera de entender el poder. Y el poder entendido como revancha termina dejando heridas que duran mucho más que una campaña. No se ganó la autoridad el cariño de la gente.

Vivimos una época donde cualquiera puede escribir una mentira en pocos segundos y compartirla con miles de personas. Nunca fue tan fácil herir la reputación de alguien. Nunca fue tan sencillo convertir las palabras en armas.

Por eso resulta tan actual el llamado del Papa León XIV cuando insiste en que la dignidad humana no se negocia y debemos DESARMAR LAS PALABRAS, (Magnifica Humanitas). Si toda persona posee una dignidad que nadie puede quitarle, entonces ninguna estrategia electoral justifica la humillación, la mentira o la difamación. Antes de desarmar las calles, debemos aprender a desarmar las palabras.

Las guerras comienzan muchas veces con discursos de odio. La paz también comienza con una palabra respetuosa. Necesitamos candidatos que sepan debatir sin ofender; ciudadanos que aprendan a verificar antes de compartir; jóvenes que no permitan que las redes sociales decidan por ellos lo que deben pensar.

La democracia no se fortalece cuando gana "mi candidato". Se fortalece cuando gana la verdad. Elegir bien significa mirar más allá de los eslóganes y de las promesas. Significa preguntarnos: ¿qué clase de persona es este candidato? ¿Une o divide? ¿Escucha o impone? ¿Sirve o se sirve? ¿Habla con respeto incluso cuando discrepa?

Porque el verdadero liderazgo se reconoce en la forma de tratar a quienes piensan diferente.

Siete claves para reconocer a un buen político

1. Habla con respeto. Quien necesita insultar demuestra pobreza de argumentos.

2. Propone soluciones. Criticar es fácil; construir exige inteligencia y compromiso.

3. Dice la verdad. La confianza es el capital más valioso de un servidor público.

4. Escucha a la gente. Gobernar comienza por comprender el dolor y los sueños de los ciudadanos.

5. Defiende la dignidad de todos. Nadie debe ser utilizado como instrumento para conseguir votos.

6. Piensa en el bien común. El interés del pueblo está por encima de cualquier partido o ambición personal.

7. Siembra esperanza. Los grandes líderes no alimentan el miedo; despiertan lo mejor de las personas.

Los jóvenes pueden cambiar el rumbo de esta campaña. Pueden exigir debates con altura, rechazar las noticias falsas, denunciar la violencia verbal y demostrar que la política no tiene por qué convertirse en un espectáculo de agresiones.

Quizá el mayor desafío de nuestra generación no sea elegir al candidato perfecto, sino construir una ciudadanía mejor.

Porque una democracia madura no nace únicamente de buenos gobernantes; nace, sobre todo, de buenos ciudadanos. Que esta campaña electoral no sea recordada por quién insultó más fuerte, sino por quién fue capaz de hablar con más verdad, más respeto y más humanidad.

Al final, las elecciones duran un día; las palabras, en cambio, pueden marcar el destino de un pueblo durante muchos años.

RECORDEMOS: “La política es una de las formas más preciosas de la caridad"—  Jóvenes manabitas y ecuatorianos construyamos la "Generación del Reencuentro", una generación que sustituya el insulto por el diálogo, la polarización por la fraternidad y la desinformación por la verdad, la suciedad por la belleza. 

 

POR:

Fabricio Alaña E SJ

 

PARA PENSAR:

¿QUÉ ES LO QUE MÁS DAÑO HACE LA POLTICA?

Cuando usa el insulto o la calumnia para ganar votos.


¿QUÉ ES LO QUE MAS NECESITA UN PAÍS?

LA generación de encuentro y diálogo.

 

¿QUÉ MISMO ES LA POLÍTICA?

La conquista de la autoridad para gestionar los sueños de la gente

 
 
 

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